«Hay que vivir como un burgués para escribir como un revolucionario»

Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) es autor de la serie de suspense histórico protagonizada por Arturo Andrade y formada por El arte de matar dragones (Algaida, 2003; Alfaguara, 2016), El tiempo de los emperadores extraños (Alfaguara, 2006), Los demonios de Berlín (Alfaguara, 2009 y Soles negros (Alfaguara 2016). Asimismo ha escrito las novelas De donde vienen las olas (Aguaclara, 1999), El abrazo del boxeador (KRK, 2001), Cómo el amor no transformó el mundo (Espasa, 2005) y Busca mi rostro (Plaza & Janés, 2012); y el libro de relatos Caminando sobre las aguas (Páginas de Espuma, 2013). Además de un buen número de galardones, tiene en su haber más de cuarenta premios de relatos a nivel nacional y sus obras han sido traducidas a varios idiomas. Actualmente dirige la sección cultural Afinando los sentidos en Onda Cero Radio.

-Complete la frase: «Los festivales de novela negra…»
Son justos y necesarios.

¿Qué libro impregnaría con gasolina para que ardiera bien?
No tengo querencias inquisitoriales.

-¿Qué le produce vergüenza ajena?
La mala educación, no saber estar.

-¿Qué es para usted una musa?
Las musas no existen, solo el trabajo duro.

-¿Cuántas novelas acabadas o inacabadas tiene en el cajón?
Nunca las suficientes, en ambos casos.

-¿Cómo fue el momento en que decidió ser escritor?
Mientras flotaba en el líquido amniótico ya le estaba dando vueltas al asunto.

-¿Cómo valora el creciente papel de las redes sociales a la hora de dar a conocer una novela?
Todo es útil si se tiene conocimiento y prudencia.

-¿Cree que la tribu literaria se ha aburguesado y vive menos polémicas que hace unas décadas?
No veo la necesidad de polémicas para hacer buenas novelas, en mi caso estoy centrado en escribir y procuro no dispersarme. Comparto la idea de Flaubert de que hay que vivir como un burgués para escribir como un revolucionario.

Emocionalmente es necesario estar comprometido con lo que estás escribiendo. Hay que ser honesto, esa es la clave.

-¿Cómo definiría el estado del mercado literario actual?
Inflado, y en muchos casos, hueco.

-¿Qué género o géneros no se cree capaz de abordar en una novela?
Todo suma y todo debe ser un reto. Debemos buscar siempre nuevas fronteras.

-¿Ha tenido sexo alguna vez gracias a sus novelas? ¿Cómo fue?
Ja, ja, ja… mi vida privada deber seguir siéndolo.

-¿Prefiere vender cien mil ejemplares de una novela mediocre o mil de una gran obra alabada por la crítica?
Desde siempre he pensado que se pueden vender cien mil ejemplares de una gran obra alabada por la crítica.

-¿Qué es lo más extraño que ha hecho para documentar o preparar una novela?
Si admitimos pulpo como animal de compañía, en ocasiones me he pasado un par de semanas encerrado en casa, sin hablar con nadie, en una especie de stabilitas loci, leyendo doce horas diarias. Y desde luego, he viajado a lugares muy extraños.

-¿Considera necesario desnudarse para poder ofrecer al público una buena novela?
Emocionalmente es necesario estar comprometido con lo que estás escribiendo. Hay que ser honesto, esa es la clave.

-¿Cree legítimo estimularse con alcohol o drogas para escribir?
Cada cual puede hacer lo que considere pertinente, pero a la hora de escribir creo que ni las drogas ni el alcohol sirven para potenciar la creatividad, y en la mayoría de los casos simplemente te anulan. Pienso que deben dejarse para momentos más lúdicos.

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