Crónicas de 5VLCNEGRA (1)

En estos dos primeros días de festival ya hemos podido disfrutar con varios encuentros con escritores. Inauguramos con la presencia del reciente premio Nadal, Víctor del Árbol, por su novela ‘La víspera de casi todo’. Empezó destacando que su libro ‘Un millón de gotas’ fue presentado por primera vez aquí, en Valencia Negra, y que él, que no se considera escritor de novela negra, se alegra de que se cuente con su presencia, lo que significa que el festival se abre a todo tipo de sensibilidades.

Mosso d’Esquadra durante veinte años, entre otras cosas contó como la causa del abandono de esta profesión, la incompatibilidad de sensibilidades que se le presentaba personalmente entre la condición de policía y de escritor: “Escribir es un estado de ánimo, un acto creativo que requiere un espíritu libre, que no se ciñe a las reglas, dispuesto a romper estereotipos, mientras que la policía es intrínsecamente lo contrario, sujeta a la autoridad y a procedimientos establecidos. Se habían convertido en dos formas de vivir totalmente incompatibles entre sí.”

Le dio un repaso a los inicios de su carrera, las decepciones, las cartas negando la publicación, los intentos de abusos por parte de editores y de gente sin escrúpulos que, a veces consideran a los escritores como mano de obra esclava; “…yo sé que es duro decir esto, pero los escritores comemos y necesitamos que nos paguen los derechos de autor, que no nos engañen en las liquidaciones o que no vendan nuestros derechos en el extranjero sin nuestro conocimiento.” No se olvidó de la parte buena, sobre todo de la inmensa alegría con que recibía las noticias de un premio o la aceptación de una novela por una editorial.

En cuanto al premio Nadal, reconoce que es un honor estar en la misma lista que grandes escritores como Carmen Laforet o Miguel Delibes y que, efectivamente, le ha dado un empujón a su carrera en cuanto a visibilidad, repercusión, difusión, pero que personalmente se considera el mismo después de reflexionar sobre el camino recorrido y el que queda por recorrer. “Después de recibir el premio una de las primeras cosas que hice fue destruir todas las cartas que yo había guardado de las negativas de editoriales o agentes literarios, entre ellas alguna como Planeta. Me puse en paz conmigo mismo”.

Sandrone Daizieri dio un giro a la tarde con la vitalidad de un italiano, de habla rápida y gesticulación continua. Presentaba su novela ‘El Ángel’, bromeaba sobre cualquier tema como el café y su desmedida afición por él y se quitaba el sombrero cada vez que se nombraba a Andrea Camilleri, “obligatorio en Italia”-decía.

Ex-cocinero, guionista de cine y televisión, anarquista confeso, contó que en los 90 formaba parte de un grupo de escritores más jóvenes que Camilleri que deseaban darle voz a la sociedad y que discutían sobre temas como la policía, la delincuencia, la mafia o la política con el fin de intentar cambiar la sociedad. “El final de este grupo tan prometedor fue que todo el mundo quería escribir como Camilleri, un genio y un maestro, dando lugar a lo que yo llamo la sopita negra, donde en un ochenta por ciento de las novelas el protagonista habla de lo que come, de lo que bebe, de lo que hace, de sus problemas, de su mujer, normalmente está divorciado o de una hija problemática. Y la parte de análisis e investigación  forma parte del otro veinte por ciento, condenándola a ser una parte de la novela menos importante.”

Dejó patente que él intenta alejarse de este tipo de novelas porque el mundo de hoy en día, globalizado, da mucho más miedo y da mucho más juego a la hora de construir historias. “¿A quién le importa lo que suceda en un pequeño pueblo de Italia? “

De su novela, ‘El Ángel’, destacó lo que denomina la postverdad. “Estamos en un mundo, en la actualidad, donde no conocemos la verdad, sino relatos de la verdad sin certificado de fiabilidad. Las agencias de inteligencia mundiales, los servicios secretos, las agencias de seguridad, incluso privadas, son capaces de crear una realidad alternativa e implantarlas en la sociedad a través de la globalización que permiten herramientas como las redes sociales. Todo ello sin caer en teorías conspiranoicas. Éste es el verdadero tema central e importante de mi novela”.

Un buen rato con Sandrone y una novela prometedora, y diferente.

Finalmente, uno de los actos más importantes del festival, la entrega a Paco Camarasa, valenciano, del premio González Ledesma, otorgado a toda una trayectoria.

Librero de referencia del noir nacional con su librería Negra y Criminal que cerró sus puertas en 2015 después de trece años de actividad. También ha sido comisario de BCN Negra desde sus inicios, en 2005, hasta la edición de este año, en la que ha anunciado su retirada. Ha recogido sus vivencias de estos años en el libro’ Sangre en los estantes’, de las que comentó algunas ocurridas con autores como James Ellroy o Jo Nesbo.

Antes de la entrega del premio, Camarasa ha repasado su trayectoria con el periodista y escritor Juan Laborda, y ha estado acompañado por Victoria González, hija de Francisco González Ledesma, que ha sido la encargada de entregarle la estatuilla.

“Es para mí un honor recibir este premio, estoy muy agradecido a VLC NEGRA, cuyo programa de este año es increíble. Y lo dice alguien que sabe lo que cuesta organizar este tipo de festivales”, ha asegurado Camarasa, quien se ha referido a González Ledesma como “uno de los mejores novelistas españoles. Fue el primer autor importante cuya novela presentamos en Negra y Criminal, y nuestra amistad se mantuvo hasta su triste desaparición”. Camarasa ha remarcado el vínculo especial que Ledesma tenía con Valencia: “Fue aquí, en Valencia, donde estaba la editorial que publicó su primera novela y también fue aquí donde hizo su último acto público antes de sufrir el ictus que acabó por llevárselo”.

Texto: Josevi Blender

Fotografías: Josele Bort

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